Algunos creen que “colgar los botines” a temprana edad significa abandonar el fútbol, sin embargo, el bahiense encontró su lugar. Tras dirigir su segundo mundial, el bahiense habló de todo con los estudiantes del ISCCS.

Por Hernán Lockhart-ISCCS

Nacido en Villa Rosas, el bahiense Facundo Tello comenzó su camino en el fútbol como jugador de Libertad, aunque a los 21 años se dio cuenta de que hasta allí llegaba esa parte de la historia.

Un tiempo después todo cambió, cuando su amigo Bruno Bocca, referí local y nacional, lo invitó a incorporarse a la Asociación Bahiense de Árbitros (ABA).

Allí comenzó una nueva etapa en la vida de “Facu”. 

Pasó de pensar cómo desenvolverse dentro de una cancha con la pelota en sus pies a no sacarse de la cabeza, antes de ir a dormir, que al día siguiente tenía que asistir a una clase o dirigir un encuentro.

Estaba muy motivado con su nueva vocación.

Arrancó como todos, desde abajo, arbitrando partidos en las categorías formativas de la Liga del Sur, pero, según admitió, con un temperamento muy similar al de su etapa como futbolista, que poco a poco fue moldeando y ajustando a su nuevo rol.

Dos años después comenzó a dar sus primeros pasos en la primera división del fútbol local y sobre finales de 2010 llegó el gran salto. 

Ya recibido como árbitro nacional, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) lo incluyó en su plantel y en 2013 tuvo su debut en la máxima categoría a nivel nacional.

A partir de ese momento las oportunidades se dieron y poco a poco construyó un gran historial de partidos y torneos dirigidos.

Mundiales, Eurocopa, Final de Copa Libertadores, Superclásicos e incluso finales de torneos continentales, como la del fútbol Oceánico (OFC).

A pesar de su trascendencia internacional, Tello asegura que no hay nada más difícil que conducir un partido del fútbol argentino.

“Cuando dirigí Francia-Marruecos, en el último Mundial, no hubo más de 20 faltas y 4 tarjetas amarillas. Nadie discutía mis decisiones. Pero cuando vuelvo a las canchas del fútbol nacional, cada partido es como meterse en el barro”.

La reciente cita mundialista disputada en Estados Unidos, México y Canadá fue el último gran evento que dirigió, por lo que se refirió a las polémicas que se produjeron durante la competición, entre ellas el reclamo de algunas selecciones por ser arbitrados por jueces argentinos.

Un reproche sin sentido, ya que la dirección de esos partidos fue elogiada por los máximos exponentes del arbitraje a nivel mundial, lo que demuestra el profesionalismo de nuestros representantes en este tipo de competencias.

Avances tecnológicos

Si bien en los últimos años el fútbol ha cambiado en cuanto al estilo de juego y su reglamento, en 2017 apareció el VAR, una nueva herramienta que trajo polémica desde su implementación.

“En la búsqueda de la justicia absoluta tener un método que me brinde la posibilidad de equivocarme menos, para mi es una bendición”, dijo Tello, aunque también mencionó que el avance de la misma da lugar a que los árbitros cada vez controlen en menor medida el juego y se apoyen exclusivamente en el sistema.

“Pasa muchas veces que estás convencido de lo que viste en cancha y después vas a revisar y es completamente diferente”, agregó.

Un ejemplo claro de esto, según él, es cuando un juez observa una acción en cámara lenta y no solo se queda con esa imagen, sino que comienza a pedir distintos ángulos y velocidades para poder determinar la intención de la acción, lo que termina derivando en una participación activa del juicio de valor de quien imparte justicia.

El futuro
Finalmente, a sus 44 años, y con una familia construida, Facundo ya ve cerca su retiro de las canchas y piensa en su futuro, que según dice, quiere que sea cerca del mundo del fútbol.

Aunque tampoco descarta el hecho de compartir los conocimientos que esta profesión le brindó con otros que quieran empezar a recorrer el mismo camino.

En pocas palabras

Sus referentes. Tello admitió que vio en Horacio Elizondo, Héctor Baldassi, Néstor Pitana, Patricio Loustau, Fernando Rapallini un modelo a seguir.

Planificar. Arbitrar un encuentro no solo trata de saltar a la cancha e impartir justicia, sino que también se debe hacer un análisis de los equipos involucrados. Se necesita conocer a sus jugadores y los antecedentes de su comportamiento con los árbitros, además de su forma de jugar para determinar mi posicionamiento en el campo de juego”, describió.