Tiempo Argentino: “símbolo de lucha y resistencia contra la adversidad”

Luego de la quiebra del grupo editorial encabezado por el empresario Sergio Szposlki (fundador del diario), fueron sus trabajadores quienes pusieron manos a la obra para sacar a flote un diario que vino en picada después de haberse enterado que el mismo había sido comprado por alguien de afuera (Mariano Martínez Rojas). En la madrugada del 4 de julio, este nuevo dueño, envió un grupo de gente (especialmente barras bravas) para tomar el edificio que compartía la redacción del diario con la emisora de Radio América. El ataque comenzó cuando unos 20 matones, reclutados por Martínez Rojas ingresaron al edificio y expulsaron, mediante la violencia, a las tres personas que oficiaban de guardias. Durante más de dos horas los atacantes destruyeron el lugar, especialmente las conexiones a Internet, con el objetivo de impedir la normal preparación de las noticias y salida del periódico.

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Detalles de una periodista en la gran ciudad.

Si algo nos faltaba a los estudiantes de periodismo, era leer este libro. Debido a que hoy en día nos encontramos ofuscados por un mundo donde parece no haber lugar para los nuevos en esta profesión, donde cualquiera que posee un teléfono cree que puede informar lo que sea y donde sea, pero… ¿verdaderamente están capacitados?

Además, sufrimos que en los medios sigan existiendo los mismos periodistas de hace 50 años y cuando ingresas, comenzas a sentir la odisea que vive Sonia, la protagonista de este libro llamado “Periodismo”.

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La historia bahiense escrita en piedra

Poco a poco los edificios antiguos van desapareciendo y con ellos, el pasado de la localidad.

Esto se va olvidando o desconociendo,  reflejado en los escombros de fachadas y paredes de diversos estilos de otras épocas. Preciados, admirados y reguardados en tantos lugares, pero en Bahía Blanca no.

La ciudad posee un potencial arquitectónico y cultural y destacados ingenieros, pero que en la actualidad no son aprovechados, ya que no hay un incentivo por parte de los ciudadanos ni leyes por parte de políticos para el uso consiente y responsable del patrimonio.

Solo 200 puntos culturales están inventados, pero carecen de los cuidados y refracciones pertinentes. En importantes capitales del mundo, la legislación es tan contundente, que no se permite que se modifique la fachada de los edificios, permitiendo así que el inmueble se converse intacto, pero que la gastronomía, comercio, bancos y afines, puedan desarrollarse. Este tipo de resguardo a los patrimonios, genera que miles de turistas viajen a contemplar esas obras maestras.

El art déco, art nouveau, marquesinas, ornamentos y  grandes obras de reconocidos arquitectos, son remplazadas fría y cruelmente por gigantes edificios de infinitos pisos bajo el lema de “modernizar la ciudad”. Pero… ¿Quiénes son los responsables de ponerle freno a esta desmedida perdida de recuerdos?

Mario Minervino, Ingeniero Civil y Periodista, brindó una conferencia ayer, miércoles 6 de septiembre en el Instituto de Ciencias de Comunicación Social. En la misma abordó distintas temáticas como la carencia de una ley firme, el avance gastronómico en la Av. Alem, el retroceso cultural que genera que los patrimonios estén solo inventados sin resguardo alguno.

Entre las edificaciones que quedaron en el pasado, reemplazados por edificios, Mario recuerda el Cine de Galería Plaza, Brown y Fitz Roy frente a YPF, la casa del Dr. Leonidas Luceros y del cantante Cobian, el Instituto Avanza, Casa Coleman, Municipalidad de Bahia Blanca, Club Argentinos, entre otros.

Además, con la un decreto firme que resguarde a los patrimonios, la participación de distintas instituciones y un Estado que promueva el turismo, pueden aprovechar los inmuebles los residentes  de Bahía Blanca y turistas, y así darle una mayor importancia a la ciudad, a la cultura y a nuestras raíces.

Por Mattei Sofía, Mosconi Micaela y Utrero Milagros.

“Los medios hacen parte de la cultura general de la sociedad”

Luego de ver el vídeo “En el Medio” y de leer un texto del periodista Omar Rincón, puedo decir que coincido bastante con las opiniones que allí aparecen. La radio a diferencia de la televisión, no necesita grandes inversiones. Es más accesible para quienes quieren experimentar y también para quienes están del otro lado y quieren participar. Hoy en día el oyente es parte de la radio, una persona puede intervenir en ella a través de un mensaje de texto o una llamada. Creo que la tecnología ha modificado todo. Es un medio más libre, más cotidiano. Dentro del estudio hay varias opiniones, diferentes puntos de vista, así se forma el ida y vuelta, tal como cuando te juntas con amigos/as o familiares. Veo en la radio un ambiente conversacional, donde la espontaneidad nunca falta. Y eso es lo que a la gente le gusta, lo cotidiano.

Con respecto a este medio, nunca ocupó un lugar demasiado importante en mi vida, es decir, siempre la escuche pero muy de vez en cuando, solo cuando viajaba en auto o si surgía un tema relevante a último momento. En ese caso la utilizaba para informarme inmediatamente (ejemplo: final del recital del Indio Solari). Aunque así fue hasta hace poco tiempo, quizá, menos de cinco meses.

Me crié dentro de una sociedad en la que la tecnología fue avanzando cada vez más, hasta el día de hoy. Cualquier persona de mi edad podría decir que nos informamos más por internet que por los medios televisivos, radiales o gráficos. No sé si es bueno o malo, ya que la búsqueda es inmediata, pero la información no siempre esta chequeada. A los medios los sigo muy poco, parece irónico, ya que estudio periodismo, pero no suelo estar sentada horas y horas mirando la televisión, leyendo periódicos o escuchando radio. De hecho, a ésta le daba poca importancia. Fue así hasta hace muy poco, cuando inesperadamente comencé a trabajar en ella. Es por este motivo, que ahora el lugar que ocupa este medio en mi vida cambió, y para bien. Participo todos los días en un programa radial, de a poco voy conociendo el ambiente de la radio y cómo se trabaja en ella. Empecé a escucharla más seguido, me interesan varios programas de los que no tenía idea de su existencia. Es hermosa la experiencia que estoy viviendo detrás del micrófono y eso me motiva a darle más importancia de la que le daba.

Basualdo Camila
Buhlman Victoria

“La historia que no se valora”

Los patrimonios culturales son un tema del que poco se habla en Bahía Blanca, aunque sean una parte importante en la historia en nuestra ciudad.
Podemos definirlos como un edificio, las ruinas de un edificio que, con el paso del tiempo, han adquirido un valor mayor al originalmente asignado.
Las obras de arquitectura que pueden considerarse de patrimonio arquitectónico serán entonces las que, debido a una multiplicidad de razones, no todas de índole técnica o artística, se consideran que, sin ellas, el entorno donde se ubican dejaría de ser lo que es.
La protección de esos bienes inventariados, deben ser preservados debidamente para que puedan ser objeto de estudio y fuente de experiencias emocionales para todos aquellos que los usen, disfruten o visiten.
La mayoría de los componentes patrimoniales, se encuentran en buen estado de conservación, a excepción de ciertos casos, como la Escuela Nº 2: Gob. Valentín Vergara, el Club Argentino, entre otros, que necesitan de una rápida intervención. Respecto a su uso o función que se desarrolla en ellos, la utilización de carácter comercial y administrativa es la que prevalece. Existen casos concretos, en lo que los edificios se encuentran sin asignación de función alguna, ejemplos de ellos son: el Antiguo Hotel Sudamericano, el Ex Banco Hipotecario Nacional y el Hotel Italia. Una limitación es la imposibilidad de acceso a gran parte de las edificaciones.
La localización de dichos bienes inmuebles, se encuentran en el área delimitada por las calles: Estomba, Chiclana, O´Higgins, Brown-Vieytes y Moreno.
Existen imágenes de edificaciones que se nos guardan en nuestro inconsciente que son típicas del lugar, pero que de un día para el otro ya no están, los demolieron. Debido a que mucha gente considera un inmueble con valor histórico, como un edificio antiguo y arruinado, siendo la salida más fácil y barata tirarlo abajo.
Como sucedió con las casas del tanguero Cobián y del doctor Leónidas Lucero, que fue quien creó nuestro hospital municipal.
Tampoco se conservaron los inmuebles de Brown y Fitz roy (actualmente Mc Donalds), New London (local de ropa), Escuela Normal, edificio que poseía las 7 maravillas en una de sus paredes (Zelarrayan y Martiniano Rodríguez), ex terminal de tren, Cine galería plaza.
Para obtener una solución, se deben llevar a cabo medidas que promuevan una conciencia responsable frente al cuidado y conservación del patrimonio histórico.
O acaso… ¿Vamos a dejar que llegue el día en que los edificios colmen la ciudad y borren nuestra historia?

Basualdo Camila -Buhlman Vicroria.