Buenos Aires: Ni pena ni olvido

Cuando a uno le nombran “Buenos Aires” suele sentir una heterogeneidad de sensaciones, tanto positivas como negativas.

Son muchas las situaciones de inseguridad que se ven el la televisión, de robos, secuestros o asesinatos. El optimismo de pensar que tal vez sea una construcción paralela de la realidad que realizan los medios de comunicación, es siempre una opción. Pero no castiguemos a “la ciudad de la furia”. Fue elegida como la más segura de Latinoamérica, según The Safe Cities Index 2017, desarrollado por la revista británica The Economist. Todo una sorpresa. Pero esta claro que es injusto resaltar solo aspectos adversos, son muchísimos los elogios que recibe y de seguro recibirá a lo largo de la historia. De hecho el propio Astor Piazzolla dijo alguna vez: “Gracias a que mi música es muy de Buenos Aires, muy porteña, estoy trabajando en todo el mundo, porque encuentran que es una cultura diferente, una cultura nueva… “. Y aquí estoy yo para coincidir con el bandoneonista y compositor argentino considerado uno de los músicos más importantes del siglo xx, ​​ y el compositor más importante de tango en todo el mundo. Será un honor.

Enorme, brillante y egoísta. Tres palabras que describen perfectamente a el principal núcleo urbano de la Argentina.

Autos, gente, vendedores, colectivos, más gente, aviones, bares, hoteles y peatones por donde mires. La vorágine del día a día lleva a un caos que nunca había visto. Suenan bocinas, una atrás de la otra. Personas que a lo largo de toda la peatonal Florida gritan: “¡Cambio, cambio!”. Son los denominados “arbolitos” que te llevan a locales o casa de cambio para venderte dolares de manera ilegal. Luego de pasar varias veces por esa calle se torna un poco irritante, pero hay que convivir con eso, según los porteños es una “típica postal de Buenos Aires”. Si algo aprendí de ir varias veces a esa ciudad, es que hay que respetar a rajatabla los semáforos, y aún más si estas caminando. Apenas la luz se torna de color verde, los autos avanzan como una manada enfurecida. Egoísmo puro. Sin embargo creo yo que son cuestiones que suceden en todas las grandes ciudades. Por eso no me voy a detener en esos aspectos negativos.

¿Cómo iniciaré el elogio a “Baires”? ¿Cómo iniciaré el elogio de esta ciudad magnífica, enorme, arbolada, asfaltada y repleta de cultura? ¿Cómo elogiaré esta ciudad de cafés, librerias, teatros, monumentos, letreros, comercios y colmada de una arquitectura majestuosa?
Buenos Aires es una ciudad inmensa. A pesar de ello, cada rincón está concetado, ya sea a través de colectivos, el famoso “metrobus” o el abarrotado subte en horas pico. Una capital de significativas historias y atmósferas. Su arquitectura es el resultado de una compleja interacción de factores culturales que sucedieron a partir de las múltiples tendencias y estilos arquitectónicos. Tanto sus calles como sus edificios heterogéneos definen a sus habitantes, a través de la identidad consecuente de su historia. Es interesante destacar que, por su arquitectura, los porteños consideran que Buenos Aires es una ciudad europea, donde predominan estilos neoclásicos y coloniales.

Y allí donde se encuentra el obelisco, en la intersección de las avenidas Corrientes y 9 de Julio, los numerosos y gigantescos carteles luminosos hacen que el “París de América del Sur” tenga luz propia y brille intensamente.
Vivir en una ciudad de 300.000 habitantes como Bahía Blanca y viajar a la intimidante pero hermosa Buenos Aires, me hace repensar. Al fin y al cabo, tardar 20 minutos hasta llegar al centro o que el colectivo este “colmado” de gente, no es tan desmesurado. Porque los porteños lo viven todos los días, tienen 1 o más horas de viaje para llegar al trabajo y entre piquetes y marchas se hace una odisea llegar a destino.
Buenos Aires, sos tan bella y radiante, tan alegre y caótica. Volvería una y mil veces más a visitarte, pero sólo por unos días.

“De vuelta en la ciudad y nada me soprende
sigue gris, húmeda y a pesar de estar repleta
se siente la soledad en cada uno de sus mil asfaltos y concretos.

El calor es sorprendente, su ruido es casi sordo
y retumba en las paredes y en los pisos,
se siente el latir de sus venas subterráneas
haciendo vibrar los suelos que vas pisando
mientras el cielo gris te sonríe bucólicamente.

Que linda sos Buenos Aires, cuanta magia y nostalgia guardan tus paseos
tus verdes, tu río, mi risa y tu techo plasmado de arte y música,
amo todas tus vidas Buenos Aires, y prometo amarte hasta que vuelva
y al tenerte en mis ojos a la vuelta, amarte y recordarte
como si fueras de todas y por siempre, mi vez primera.”

~ Estanislao María Newbery del Valle ~

Alvarez Reyuk Florencia – Cacciatori Rocio