Desmienten uno de los mitos más grandes del fútbol argentino.
Expertos consultados dicen que es posible, porque la preparación física se puede adecuar perfectamente, aunque se interponen condiciones: hay que eliminar la concentración de los jugadores previa al partido.

Por Natalia Bellotti
Alumna de segundo año del ISCCS

Una de las creencias más grandes del mundo futbolístico, al menos en nuestro país, es la concepción de que un mismo equipo no puede jugar más de un partido profesional por semana.

A saber por la mayoría de las consultas realizadas con especialistas en el tema, lo cierto es que esto es sólo un mito y que, al igual que en las grandes ligas europeas, se podrían jugar dos partidos por semana sin ningún tipo de inconveniente y sin que corra riesgo alguno la integridad física y mental del jugador.

“El entrenamiento que hacen está adaptado para que puedan jugar más de una vez por semana”, dijo Diego Martínez, kinesiólogo de Olimpo.

“Con el trabajo físico, los preparadores los adaptan para que tengan una cantidad de partidos mayor a uno por semana. Más allá de que pueden tener muchas cargas musculares, una vez que el entrenamiento está adaptado lo pueden hacer sin problema”, agregó.

Con respecto a la problemática de las lesiones, añadió: “Lógico que es probable que se lesionen más porque están corriendo más, haciéndole una exigencia mayor al cuerpo. Pero, si el entrenamiento está adaptado, va a llegar un momento en que va a ser más común y van a tener menos lesiones. Esto es una periodización del entrenamiento; es una planificación donde se establecen determinados partidos por semana”.

“Todo depende del nivel de complejidad que tenga la liga donde juegan”, dijo, por su parte, el kinesiólogo Fernando Martellini, quien trabajó 16 años en el club Olimpo.

“Cualquiera que mira el fútbol europeo puede apreciar que lo hacen dos veces por semana. En la Argentina hay como un mito de que en Primera no se juega dos veces, ¡pero están preparados para hacerlo! Es más un problema de mito al decir: ¡No! ¡Se cansan! ¡Es peligroso!, a que no puedan jugar. Si no hacen nada, en realidad. Viven muy bien; viven para eso”, amplió Martellini.

Además, planteó: “Se supone que con la alimentación, el descanso y el cuidado, es imposible no poder jugar (dos veces por semana). En la Argentina además concentran; en Europa no lo hacen. Entonces, el jugador no tiene psicológicamente esa carga de estar metido con otros 22 tipos que no saben qué hacer y juegan a la Playstation o cantan y bailan y comen, nada más. ¡No hacen nada!”.

Sin embargo, la nutricionista deportóloga de Olimpo, Paula Larreguy, tiene una visión similar a la del común denominador argentino.

“Hay que tener en cuenta que un partido conlleva mucho desgaste, no sólo físico, sino mental. Entonces, para preparar a un deportista lo hacemos tres días antes: en la concentración, comiendo mejor y cargando los músculos”, explicó.

“Si tenemos que pensar que se juegan dos partidos, ya tenemos los seis días completos para eso, entonces el jugador no tiene un descanso adecuado, posee un estrés más grande y está visto que esto puede llevar a más lesiones. Hay que cuidar este tema. Desde mi punto de vista diría que no (se pueden jugar dos partidos por semana)”.

Con respecto a la concentración y sus consecuencias, comentó: “Uno los ve en la concentración y están pensando en el partido, les sacan el celular, no están con su familia, y uno siempre quiere ganar. Hay que concentrar y eso genera mucho desgaste”.

Se sabe que los futbolistas profesionales se alojan en los mejores hoteles y viajan en avión, así como cuentan con la mejor nutrición y excelentes servicios de salud.

También está estudiado que el tiempo estimado de juego neto por encuentro es de 50/55 minutos.

Con un lapso de siete días, la respuesta al interrogante del principio es obvia. Según los expertos, la solución está en eliminar la concentración que, inevitablemente, genera mucho estrés y desgaste, tanto física como mentalmente, en los jugadores.

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