¿Quiénes son los más perjudicados por la inflación?
La economía en los zapatos del Estado
Inflación, devaluación de la moneda y la relación escasez-necesidad. Fueron algunos de los temas tratados por el economista bahiense Martín Goslino, quien visitó el Instituto Superior en Ciencias de la Comunicación Social.

Por Gaspar Altamirano | Periodismo Gráfico II – Segundo año del ISCCS

En la exposición realizada en el ISCCS, Martín Goslino destacó una cuestión en particular: el accionar de los gobiernos de turno ante diferentes circunstancias relacionadas con la economía.

La mayoría de las sociedades se organizaron a través de economías de mercado. Estos sistemas de intercambio monetario dieron origen a la oferta y a la demanda.

Según Goslino, este sistema debe estar regulado por el Estado, a través de las denominadas Políticas de Estado. Éstas deben estar por encima de cualquier tipo de gobierno, de modo que quede establecida durante extensos períodos y prospere una idea concreta.

“Venga el gobierno que venga, va a seguir la misma política. Deben ser de largo plazo”, afirmó Goslino.

“Sistemáticamente, cada gobierno que asume le echa la culpa al anterior, porque la creencia es que el otro hizo todo mal. Esa es una equivocación que tenemos”, dijo.

Goslino, recibido en la Universidad Nacional del Sur, cree que si no se establece la continuidad de una idea en materia económica, será difícil que la situación mejore.

Además de los ciudadanos, el Estado también es un agente económico; ya que se enfrenta a la escasez y decide qué hacer con los recursos que obtiene de la sociedad. Si hace una obra, no puede hacer la otra. Aquí es cuando ingresa en acción la devaluación, que según el economista, es la pérdida de valor de la moneda del país. Mientras que la inflación se genera cuando la emisión de dinero por parte del Estado no está balanceada con una creciente en el PBI.

“¿Para qué sirve devaluar? Al hacerse, se fomenta el ingreso de dólares al país por exportaciones e inversiones.

Cuando esto pasa, los exportadores tienen la oportunidad de comprar más cosas con los mismos dólares. Tenemos la mente en dólares, y a ésta moneda como referencia de precio”, continuó.

“La inflación funciona como un impuesto trucho. Al Estado le sirve porque puede imprimir más y puede funcionar con ese dinero, haciendo obras por ejemplo. El problema de la Argentina es que tenemos concentrados los mercados (Brasil, China, Irán) y también los productos que exportamos (agropecuarios). Es momento de diversificar”, aseveró.

El economista nacido en Bahía Blanca explicó por qué motivo la inflación afecta a los sectores más pobres de la sociedad y es esquivada por la clase alta. “Alguien que gana $ 200.000, gasta el 60% de su dinero y ahorra el otro 40%. Una familia que gana $ 10.000, usa el 90% y sólo puede ahorrar un 10%. Ambos lo ponen en el banco a plazo fijo. Entonces a uno, la inflación le pega sólo en el 60% de su dinero, mientras que al más pobre le afecta el 90% de su sueldo; y casi no tiene ahorros para compensarlo. Por eso, la inflación beneficia a los más ricos”.

En un momento de la charla pidió prudencia monetaria; es decir, no imprimir plata indiscriminadamente.

Goslino cerró este tema diciendo: “Doy subsidios porque la gente lo necesita; pero empiezo a generar inflación y le pega a quien le di esa ayuda”, detalló. El economista plantea que hay que sostener el mercado interno, pero sabiendo que tiene un límite.

“Se debe mantener un equilibrio entre el mercado interno y el externo, porque una vez que se sale de allí, cuesta mucho volver. Si el gobierno gasta más de lo que recauda, se empieza a endeudar”, sostuvo.
Finalizando, el director de CEEUIBB afirmó: “Nuestra economía fue de un lado para otro durante las últimas décadas. Es hora de encontrar un equilibrio. Ni tanto ortodoxia, ni tanta intervención”, aseguró.

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