Un sondeo realizado por estudiantes del Instituto Superior en Ciencias de la Comunicación Social de Bahía Blanca, arrojó que la población de entre 15 y 18 años carece de la contención necesaria por parte de sus mayores para evitar ciertos peligros. El trabajo fue encarado por los alumnos tras el femicidio de Micaela Ortega, el 28 de Mayo pasado, que conmovió y movilizó a la ciudad entera.

Los adolescentes bahienses, en determinados aspectos de su vida, son contradictorios. Por ejemplo, reconocen como riesgos las mismas situaciones a las que se exponen: perciben al alcohol como un peligro social, sin embargo, lo  consumen cada fin de semana. Luego, a la hora de contar sus problemas, prefieren a sus amigos, aunque muchos encuentran a sus ídolos entre los propios miembros de su familia…. Por otro lado, presentan costados altamente valorables: disfrutan de las actividades deportivas y artísticas, están llenos de proyectos y el consumo de drogas no ha impactado en gran parte de su población.

Este perfil surge luego de una encuesta realizada a un total de 340 alumnos de escuelas públicas y privadas de nuestra ciudad, comprendidos entre los 15 y  18 años.

El femicidio de Micaela Ortega, de 12 años, se conoció luego de que la niña permaneciera 35 días desaparecida. Fue asesinada por Jonathan Luna, un convicto prófugo que la contactó  vía Facebook haciéndose pasar por una nena de su misma edad. Este hecho provocó una gran conmoción y llamó a la sociedad a plantearse cómo viven los adolescentes y a qué riesgos están expuestos. Si bien las campañas de prevención se focalizaron en el grooming, y el suceso generó marchas contra la violencia machista,  existen otros peligros que es necesario tener en cuenta para la seguridad de los jóvenes.

La primera contradicción que arroja el presente trabajo radica en que si bien el 42% de los encuestados considera al alcohol y  las adicciones como un riesgo, casi el 70% consume bebidas alcohólicas los fines semana. Teniendo en cuenta que el sondeo fue realizado entre personas de 15 y 18 años, hay que contemplar que quizá exista una clara violación a la ley nacional 11.748 que prohíbe en su artículo 1° la venta y consumo de bebidas alcohólicas a menores de dieciocho años. En nada contribuye la actitud de los adultos que avalan la ingesta de esta sustancia permitiendo que se realicen en sus casas las famosas “previas”, en donde la motivación principal es beber sin moderación, muchas veces, para evitar consumir dentro de los boliches, lo cual resulta bastante más caro.

En cuanto a los locales bailables, se debe tener en cuenta que no sólo permiten la entrada a aquellos que aún no tienen la mayoría de edad, sino que también les venden alcohol. En contraposición, vale aclarar que las mediciones demostraron bajos índices en consumo de marihuana, tabaco o pastillas.

Por otra parte, llama la atención que, a pesar del femicidio de Micaela Ortega, sólo un 3% de los encuestados percibe al Grooming como un riesgo. Consciente de esto Mónica Cid, la mamá de Micaela, está impulsando un proyecto de ley para que se concientice a los adolescentes de esta problemática. Si bien un 37% chatea con desconocidos, casi la mitad tienen en Facebook a personas que no conocen, teniendo en cuenta que el peligro no está únicamente en la interacción sino también en aquellos que observan sus vidas por las redes sociales. Según Javier Luján, Director de Innovación de la Municipalidad de Bahía Blanca, hay dos extremos: “el que sufre de grooming puede ser un chico que está en excesivo control por parte de los padres entonces se ve obligado a escaparse. Y, por el otro lado, si el padre no ejerce ningún tipo de acompañamiento, también genera problemas. Esto produce que no tenga conciencia ni medición de riesgo”.

En cuanto a la educación sexual, salta a la vista que la gran mayoría de las escuelas no llega a tiempo con el cumplimiento de la normativa vigente, que impone la Educación Sexual Integral en forma transversal, debido a que los resultados muestran que un gran número de adolescentes aprendió la temática antes, en el seno de su familia. Lo importante es que se percibe un alto grado de concientización: el 83% de los chicos encuestados respondió que el método más efectivo para cuidarse de enfermedades de transmisión sexual es el preservativo.

Gran parte de los consultados elige contarles sus problemas a los amigos, no obstante, a la hora de hablar de la admiración por el prójimo, un 31% encuentra ídolos entre los propios miembros de su familia.

Otro dato importante revelado en las mediciones es que un 30% sostiene no tener temor alguno, posición que puede deberse a múltiples causas. Y que casi el 50% le teme a las situaciones de inseguridad, lo que permite deducir que son conscientes de los riesgos que los rodean.

Finalmente, se pudieron sondear los aspectos más positivos de nuestros adolecentes: en los ratos libres, el 36% prefiere estar en compañía, ya sea con amigos o familiares. Un 60% realiza actividad física fuera de los horarios escolares y, por último, según los resultados, el 76% desea continuar sus estudios al finalizar la escuela secundaria.

Con este panorama, una interpretación posible es que los adultos de nuestra ciudad no se encuentran lo suficientemente presentes en la vida de los chicos, que estarían escaseando los momentos compartidos entre las dos generaciones en los cuales la confianza y el dialogo hacen posible la interposición de conductas preventivas que los alejen de los riesgos, algunos de los cuales ellos mismos reconocen, y otros, no.

El Análisis de los profesionales

El titular del Centro Preventivo de las Adicciones, que funciona en el Hospital Municipal de Agudos “Dr. Leónidas Lucero”, licenciado Hugo Kern, opinó respecto del resultado de la estadística. “Llama la atención que elijan la droga como un factor de riesgo. Eso es muy colonizado por el mensaje que reciben a través de  los medios de comunicación, donde se supone que las drogas son el causante de varios problemas que forman parte de la cultura”, expresó. “El riesgo mayor que tienen es de ser víctimas de alguna situación de violencia. En el caso de las adicciones, las relacionan con algo que hacen los jóvenes, no que son víctimas de, y el discurso pone como que la droga es peligrosa, pero después se contradice porque la mayoría dice que son usuarios de la droga, entonces ¿Dónde está el riesgo? Ahí se ve que aunque es una amenaza, más del 70% consume alcohol, entonces es una inconsistencia entre el considerarlo una amenaza y usarlo” concluyó Kern.

En paralelo con estas declaraciones, el psicólogo y docente Alejandro Osorio, comentó: “Como factor de riesgo se observa el consumo de alcohol y drogas. Es algo lamentablemente instalado en la cultura. Por otra parte, muchos jóvenes no tienen referentes o modelos a seguir más allá de algún famoso que ocupe su lugar de ídolo. En este aspecto se podría señalar una ausencia de la familia como institución social básica propiciadora de amor y contención. La inseguridad como problemática social se ha instalado y los jóvenes no son la excepción. Hay que tener en cuenta que hablamos de tendencias, por lo cual no sería apropiado generalizar categóricamente”.

Un factor que falla: la comunicación en la prevención

Un recorrido por instituciones estatales destinadas al cuidado de la salud en nuestra ciudad, dejó entrever una distancia considerable entre las buenas intenciones y la llegada concreta y real a la población adolescente.

La Región Sanitaria I atesora folletos con diversos contenidos interesantes destinados a la población adolescente, que se encuentran sólo dentro de este edificio y no suelen ver la luz, pese a que los propios trabajadores del organismo consideran que los jóvenes tienen mayores problemáticas en relación a otras franjas etarias. También la secretaría de Salud municipal cuenta con material de campañas apuntadas a los adolescentes, pero el acceso es muy limitado, ya sea por el poco interés de la gente en consultar e interiorizarse o porque falta difusión desde ésta dependencia municipal. Y, con respecto al Departamento de Medicina de la Universidad Nacional del Sur, los informes elaborados ya se encuentran desactualizados.  El equipo de trabajo intentó, en reiteradas oportunidades, tomar contacto con las autoridades municipales que intervienen en problemas sociales de la población infantil y adolescente, para su interpretación del sondeo, pero no obtuvo contestación al respecto.


El presente trabajo fue elaborado por los estudiantes Julián Bonfigli, Nicole Corvera, Giuliana Crucianelli, Karen Dulce, Rodrigo Lasdica, Francisco Manini Bazán, Andrea Mateu, Karina Gullacci, Facundo Muñoz, Fabiola Natalio, Carla Pereuilh, Valentina Podepiora, Julián Rodera, Juliana Schmidt y Juan Ignacio Zelaya.

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